Puede parecer que el Club Conciertos Badajoz cuenta con una clara mayoría que se declina por el punk rock, al menos los resultados de sus procesos asamblearios de elección de bandas suelen enviar al escenario a formaciones enmarcadas dentro de ese amplio espectro.

Pero si en lugar de sacar conclusiones usando como único parámetro, la información de sus carteles, nos pusiésemos en manos de sociólogos, estos profesionales (sí, la Sociología sigue siendo una profesión) afirmarían que, si bien es cierto que existía una tendencia alfa que refuerza lo anterior, el club es una amalgama de estilos y tendencias con el único denominador común de la melomanía.

Bastó en este caso David Rodríguez (Happy New Year&3AM, entre otras muchas) propusiera a la formación cacereña DelRey, y la minoría silenciosa popera-noventera hiciese el resto. Ganas tenían de sacar las camisas hípster los que se veían obligados a venir a los eventos del club con la camiseta que se ponen el domingo de resaca para no desentonar. Pero no era solo su día, los punkrockeros comprendieron que una de las bases de este romántico proyecto es descubrir bandas que en principio no son muy de tu rollo.

El cuarteto cacereño llegó para demostrar que, aunque seamos las dos provincias peor comunicadas del estado, la cultura, y en particular la música, une más que cualquier autopista.

Incluso si llegas en un Ford. DelRey, modelo ochentero de la fábrica yanki comercializado en Brasil, que da nombre a la banda.

Esta historia y otras anécdotas, de cómo se encontró la banda, análisis de discos indiscutibles como Omega y, por su puesto, lo chungo que sigue el circuito de salas, salían a la palestra y así, despacito como las tortugas de Buñuel, se forjaban sinergias previas entre barbacoa, café y sorteo del posterior mundialito de futbolín, hasta que llegó la hora del bolo de cierre de temporada (parón veraniego hasta septiembre).

A las siete de la tarde, ante media docena de sillas de bebé con sus respectivos inquilinos, varias mascotas y setenta adultos, al menos en apariencia física, Breno (voz y bajo) además de ser el brasileño que propuso el nombre de la banda, Carlos (guitarra, teclado y coros), Fermín (guitarra solista) y Jaco (batería) se subieron al escenario del Zirk-us Club y mágicamente nos trasladaron a los primeros Contemporáneas, sonido británico elaborado, lejos de algunas bandas rollo Super Nintendo que dan mala fama a tan respetable y seguido estilo que, cuando está bien construido, embarca a cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad musical.

Con lo complicado que es conseguir un sonido new age de calidad, DelRey puede y de sobra; suenan a lo que ellos quieren que suene.

El sábado lo demostraron interpretando durante hora y media un puñado de temas, incluidos los cuatro de su Ep Let’s go exploring!, lanzando un claro mensaje a monárquicos y republicanos del Club, con un sonido envolvente que gustó a todas las almas melómanas presentes que se atrevieron a explorar sonidos menos habituales del Club y envalentonó a poperos que han necesitado DelRey para reivindicarse.

En siguientes fechas se suben a ilustres escenarios, como el principal de su WOMAD, y el peculiar y romántico del Rincón Pío Sound. Y lo que les espera… Pero siempre podremos decir que DelRey estuvo tocando en el Club de Conciertos Badajoz y que siempre serán bienvenidos en la República Independiente de nuestra y su casa pacense.