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Calambre Colectivo y Tentácula: música cósmica de la tierra nuestra

por | 11/05/2026 | Crónicas

Ni un mes hemos descansado desde el último estallique, junto con la visita del pájaro dorado y ya teníamos, en este precioso abril tricolor, otra cita ineludible del Club. Ésta ha venido a confirmar las novedades y sorpresas que se (nos) están dando junto con las citas anteriores: el algoritmo nos busca, pero nosotros semos más rápidos.

Y disfrutones, por supuesto.

18 de abril, temperatura adecuada, la humedad perfecta, el sol haciendo de las suyas y el motor del club bien engrasado. Preparación de cáterin y del concierto con la inestimable colaboración de Donoso y el equipazo de la sala Off.

Se requerían ciertos cambios respecto a los anteriores conciertos, los notas que iban a tocar le dan muchísima importancia a lo visual y lo proyectaron y demostraron. Más o menos a la hora del té estaba todo listo, y comenzó el viaje cósmico y sideral.

Calambre colectivo. A ver por dónde empiezo. Bueno, por la presentación. La sección juvenil va como un tiro y sacaron al pistolero de los Grave Army, Josemi, a presentar. Seguiré por algunos comentarios recogidos de gente del público que sabe tela de música. “¿Pero ese chaval no es el que toca la guitarra en tal banda? ¿Y a ese otro le vi yo hace unas semanas con otra banda tocando el bajo? Parece que son todos productores o multi instrumentistas”, se sorprendían. Y acertaban. Carbajo, Pepe, Sabio y Vargas tienen más música dentro que cables montados sobre el escenario. Ni Vangelis con ocho brazos se queda cerca. Y todo es improvisación.

De momento hemos parado los debates del club de los estilos, las tendencias, el mercado y toda esa vaina. Estos artesanos (pues curran con sus manos, dirigidas por mentes lovecraftianas, ciclópeas y abisales) se lo montan más que bien. Otros comentarios decían que igual la hora acertada eran las 6 AM y no PM, pero bueno, en el club priorizamos conciliar y si hay tralla electrónica improvisada por la tarde, pues uñas al guarro y fuera. De hecho los buenos compadres de Donoso que no han podido disfrutar de las invitaciones que siempre les damos, aparecieron aquí diciendo “es que esto sí que nos mola, no podías haber estado más acertados con este estilo”, otro golito de diversidad a esta riqueza que supone nuestro querido Club.

Así de sencillo. Acompañados por la atmósfera inmejorable de la Sala OFF (luces, sonido, buen trato) nos metieron un viaje que ni el halcón milenario. No te puedo hacer crónica de la actuación en sí, tendrás que verlos en cuanto tengas oportunidad, so pena de quedar como una auténtico pringao. Después, vino la tentácula espacial y entonces se desgarró el velo que oculta lo que hay tras lo real, y pudimos echar un buen vistazo y unos mejores oídos. Salió Diego a presentar y con él la duda que portaba: ¿qué pensará la peña de esta bizarrada (en la valiente y más antigua acepción del diccionario) que es totalmente café para muy cafeteros?

Tentácula, técula mécula de la buena. El rock no tiene reglas, no lo permitiremos, no nos da la gana porque no nació para eso. ¿Quién ha dicho que los temas deben tener la estructura de siempre?: intro- primer verso – estribillo – segundo verso – puente – tercer verso – estribillo – outro… Cuando puedes construir pasajes sonoros con los que se cuente una historia. Y allí estábamos nosotros, los disfrutones del Club, engatusados por la narrativa de Tentácula que nos envolvía. Ni una sola palabra, no hacía falta, no era necesario. Riffs densos, graves envueltos en distorsiones fuzz, doom, stoner. Y naves espaciales que aterrizaban en planetas lejanos, planetas enanos poblados de árboles que flotaban en el éter… Miradas de complicidad entre el público reconociéndonos sin palabras la exquisitez de lo que estábamos presenciando.

Las ilustraciones del D. Dario proyectadas sobre el escenario se completaban con la magnífica ejecución musical de los Salas (bajo, guitarra y batería). La música de esta forma se convierte en algo orgánico, son estados de ánimo, emociones que los intérpretes nos ofrecen y que el público interpreta dejándose llevar, abandonado a lo que ve y a lo que oye.

La inmersión del publico nos hacía un mismo organismo. El bajo latía con la paciencia de un corazón antiguo, la guitarra abría grietas de luz en la penumbra o nos sumía en el abismo y la batería ordenaba el caos como una tormenta que sabe dónde tiene que romper. Dejábamos de mirar para ser mirados en un mismo organismo, dejaba de escuchar para convertirse en eco. Habitábamos esos parajes imposibles.

Gracias Tentácula, mira que ya han pasado grupos por el Club, pero a vosotros no os olvidaremos, tenéis legión de fans. Mención especial a los técnicos de OFF Cultura por el sonido tan estupendo y por el juego de luces. Estaremos de acuerdo en que nunca en los años de vida del Club Conciertos Badajoz habíamos tenido un local con tanta calidad, no nos merecemos menos.

Nos siguen llegando buenas personitas que se asocian en el mismo concierto, esto sigue creciendo y más aún tiene que crecer.

Dardo a los calambre: hacerse socios ya, especialmente tú, Carbajo, capullo, aquí te dejo el enlace: https://clubconciertos.org/asociate/

Y se lo pasas a los demás.

Que el Club también necesita asociadas que contagien las novedades que hacen y encuentran para que siga quedando una cartelera tan cojonudamente diversa como estamos montando año tras año. Los conciertos de calendario volverán tras el verano. ¿Nada de Club hasta entonces?

Ya se verá… y se escuchará.