En tiempo de cierres de salas y sold out de festivales masivos nos encontramos fórmulas intermedias que te permiten disfrutar de auténticos mostros del rock en su amplio espectro y formaciones difíciles de ver, si no es en un gran festi, y no cabe duda de que el Azkena lo es.

No solo por cartel si no por infraestructura y filosofía. Para muestra esta edición 2018, que ya mismo llega el 22 y 23 de junio en Vitoria–Gasteiz.

Te ofrece desde el rhythm and blues de Van Morrison hasta el punk, todavía vital, de Joan Jett.

Pero a su vez, en tiempos de internet en lo que todo se conoce previamente, puedes descubrir bandas. Montan el Trasville, que es como una gran taberna del Rock, de aire circense, por donde pasan proyectos singulares al alcance de pocos. Allí actúan bandas con una alta dosis de atrevimiento que, si dependieran de la taquilla, sería como hacer cruzar al productor por la barra del equilibrista, como casi siempre, pero esta vez, sin red ni pértiga, por seguir con símil circense.

Gracias al tirón de los cuidados cabezas de cartel se pueden permitir dar cabida, no a bandas de relleno como hacen otros, si no a apuestas peculiares, de perfil de club de conciertos, lo cual nos interesa y, además, mola muchísimo.

En definitiva, el Azkena Rock Festival es ese festival para auténticos melómanos que mezcla leyendas con bandas singulares, en unas cuidadas instalaciones, acordes en parámetros de sostenibilidad a la ciudad en la que se celebra.

¿Nos veremos por allí?

Azkena Rock Festival 2018